miércoles, 2 de marzo de 2011

Plumillas con reservorio - Plumes avec reservoir

    Uno de los problemas de la utilización de plumillas para la escritura o el dibujo es la necesidad de recargarlas de tinta a cada momento, especialmente con aquellas que hacen un trazo grueso. Se idearon diseños especiales o artilugios que se añadían para almacenar más tinta, antes de la aparición de la pluma estilográfica que, tras muchos intentos más o menos acertados, acabó imponiéndose, para ser sustituida después por el bolígrafo como herramienta de escritura más común.

    Se muestran aquí algunas plumillas que, por su estructura, son capaces de almacenar más tinta que las de diseño normal. Suelen tener en su parte inferior el acero curvado para así retener más tinta y, lo que era decisivo, impedir que fluyera excesivamente provocando borrones. Algunas de ellas se anunciaban como capaces de escribir una hoja entera con una sola recarga.

    
    Estas dos plumillas presentan un mismo diseño, pues hay que decir, que los fabricantes eran muy poco respetuosos con las creaciones ajenas, existiendo plumillas exactamente iguales comercializadas por fabricantes distintos. La anterior es la plumilla Longflo, de Geo. W. Hughes (Birmingham). La siguiente es española, Cervantina, modelo "El tiempo es oro". 

  
    La fabricación de todas las plumillas parte de una lámina de acero de la que son troqueladas sus formas, siendo planas en un principiio, hasta que tras numerosos procesos, reciben los grabados, curvatura, temple, color, punta, cortes, etc. que le dan su aspecto definitivo. Por ello, había que agudizar el ingenio para que esa única pieza de fino acero, proporcionara curvas, dobleces o elementos que retuvieran la tinta. Mostramos otras soluciones que tuvieron más o menos éxito.












     Otra solución, era añadir, una vez terminada la pluma, un reservorio para almacenar más tinta. Es uno de los recursos más utilizados y, en algunos modelos, puede ser separado de la plumilla, limpiarla mejor o utilizarlo con otra pluma nueva. Hay innumerables modelos que utilizan este sistema, aunque algunos de ellos no lleguen a una solución muy brillante.



Otros modelos tienen este reservorio integrado de una forma más razonable que el ejemplar anterior:


   




    
   Luego, podemos encontrar reservorios universales, que pueden alimentar de tinta a cualquier plumilla, al menos para ese fin se vendían, aunque algunos de ellos son más bonitos que prácticos. Hay que reconocer que  ciertos modelos funcionan bien.



    Otras soluciones han utilizado un tubo, émbolo, o cualquier otro recibiente al que adosar una plumilla que se alimentase de la tinta que contenía ese depósito. Vamos, una estilográfica que admita plumillas. Podemos encontrar alguno de estos experimentos que cosecharon poco éxito. Sin embargo, otros, como las plumillas Osmiroid de E. S. Perry, acabaron incorporadas a una estilográfica que permite intercambiar distintas puntas, pues se ajustan a rosca. Estas plumas siguen vendiéndose para caligrafía y dibujo.

    Hace un par de años encontré en la red un artesano (Ackerman) que, en Berkeley, fabrica varios modelos de unos cuerpos con émbolo que permiten quitar y poner plumillas de los tipos más usados, todavía fáciles de encontrar. Compré dos y, la verdad que que funcionan bien, admiten hasta tinta china y son bastante asequibles. Aquí pongo el enlace: Ackerman Pens

    Para ver más plumillas: Spanibs. Tienda en ebay

6 comentarios:

  1. ¿Y de dónde surge esa famosa (famosa al menos para los amigos de Carlos y Pep) pasión por las plumillas? Si no es indiscreción : )

    ResponderEliminar
  2. No es sólo hacia las plumillas. En realidad es hacia todo el mundo de las artes gráficas, el dibujo, la pintura, los libros... Desde el papel hasta las tintas, pasando por las plumillas, estilográficas, lápices, pinceles, libros, etc. Debe ser porque mi padre fue impresor y representante de artículos de imprenta y papelería. Crecí rodeado de libros, papeles, botes de tinta de imprenta, clichés y grabados, bolígrafos y estas cosas. Me gusta desde su tacto hasta su olor, y las cosas que con ellas se pueden crear.

    ResponderEliminar
  3. Qué envidia... Las generaciones de ahora vamos "de serie" todos unos de otros; tenemos de cultura lo que nos mete la tele y poco más; la verdad, y aunque pueda sonar ofensivo, creo que me habría gustado vivir hace tiempo, donde "la vida era dura" y había que ganársela, y en general, la gente tenía que hacer cosas por que tenía que hacerlas.

    Y aún así, entre la gente de vuestra generación, no abundan las personas que, de alguna manera, tienen "culto al arte" ( y por ende a la razón de cierto modo).

    No quiero ni pensar lo que aguarda a la nuestra.

    Perdón por desviar el hilo del blog; un saludo ^^

    ResponderEliminar
  4. Creo que no hay que ser pesimista ni conviene generalizar. Desde luego, hoy hay más medios y posibilidades que ha habido nunca. Sólo es necesario valorarlas y poner un poco de esfuerzo. Hacer algo bien requiere mucho trabajo y miles de horas, pero acaba dando muchas satisfacciones.

    ResponderEliminar
  5. EXCELENTE BLOG !!! Hace poco vi un documental sobre manga donde los artistas utilizaban plumas pero me sorprendió que la carga de tinta no se les acababa y me han dicho que utilizan unos portaplumas especiales que incluyen un reservorio de tinta (algo parecido a las lapiceras fuente). Sabía de pinceles con reservorio de agua. Pero no sé como se llaman estas plumas y me gustaría conseguir alguna en Buenos Aires, Argentina. ¿Sabé usted el nombre de esta herramienta? Desde ya muchas gracias!

    ResponderEliminar
  6. Gracias por tu comentario. Lo único que conozco similar a lo quye te refieres son unas plumas que admiten plumillas G y de otros tipos, fabricadas por Ackerman Pens en Berkeley, USA. En esta entrada de mi blog hablo de ellas, (http://artimannias.blogspot.com.es/2011/03/plumillas-de-dibujo-vs-rotulador.html), de un par que compré hace unos años. Iban bien y ahora veo que las ha mejorado.
    https://ackermanpens.com/
    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar